viernes, 22 de julio de 2016

Los hombres no lloran

Habré tenido unos diez años, cuando en medio de mi llanto, mi abuelo sin mirarme, bastante serio me dijo: "No hay que llorar".
"Tiene razón" - pensé - "Los hombres no lloran".

Ellos, los hombres, tienen que ser fuertes, firmes, fríos, insensibles, sin miedo a nada, casi como robots.

Para empezar, de chicos, no pueden usar el color rosa, eso de nenas. Y que no toquen una muñeca porque se hacen gays, mejor dales un autito o un camión.
Si quieren cocinar, limpiar, bailar, cantar, actuar, plantar flores o mirar Casi-Ángeles; pegales una buena cachetada, para que se enderecen. ¡No vaya a ser que se nos vayan para el otro lado!.
Cuidado si están flacos, porque así no pueden ser fuertes, mejor que les sobre pancita, total son hombres.
Tienen que hacer deportes, mientras más fuerza exija el deporte, más hombres son.
Después empiezan a salir a los boliches, ahí tienen que plantarse como machos alfa y ganarse todas las minitas. Lograr que se enamoren de ellos y armar su ganado. Como si se tratara de un videojuego, él que tiene el ganado más grande, más puntos tiene como hombre. ¡Que divertido!
Lamentablemente llega el momento de casarse, lo ideal es elegir alguna del ganado, la más fiel. Pero ¡Ojo! Nunca tienen que parar de voltearse a las otras, no queremos que pierdan la hombría. Deben aguantar hasta la última instancia para tener hijos, hasta que estén rotos los huevos de la insistencia de la familia y de su esposa. En definitiva, la vida lo exige, no?. Sin embargo, mientras menos pibes, mejor. Ah! Y no te olvides, si son varones, crialos así, bien machos.

A ellos, los hombres, no les duelen los pelotazos, tampoco una trompada. No sufren con el reto de una madre o con el castigo de un padre, ni siquiera el rechazo de la persona que les gusta. No tienen miedos. Tampoco los oprime renunciar a sus sueños. No se preocupan por los afectos, ni sienten angustia. Y lo mejor, no se les rompe el corazón, porque ellos no sienten.

A mis cortos 20 años de edad, pensé que estaba fallando en algo. Yo no era así, bien macho como la sociedad, si se quiere, lo pide.
A mi, me gusta el color rosa entre muchos de los otros colores. Me gusta cocinar, mantenerme ordenado, bailar, cantar, actuar y sí, también me acuerdo de un par de canciones de Casi-Ángeles.
Estudio teatro, mejor dicho, actuación. Amo lo que hago, gracias a Dios, sí es que existe, tengo la capacidad de amar.
No quiero estar con la mitad de la ciudad, me conformo con una sola chica. Una que me inyecte vida sólo con su mirada. Adivinaste, soy heterosexual.
Me rompieron el corazón más de una vez... pero, lo vuelvo a armar a base de lágrimas.
Sí, también lloro, mucho.

Me olvidé de presentarme, mi nombre es Matías. Soy hombre y lloro.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario